El Comarcal

Portada

REJANO - CANILES

Rejano se emplaza en la periferia del Parque Natural Sierra de Baza, en el límite con la provincia de Almería, en la cuenca del Arroyo Balax a 1.100 metros de altitud, en una zona que desde el punto de vista de la geología aparece constituida por materiales sedimentarios post-orogénicos del Neógeno-Cuarternario, formados por la erosión de los complejos geológicos dominantes en las zonas altas de esta Sierra (Alpujárride y Nevado Filábride); mientras que desde el punto el punto de vista de la litología sus suelos aparecen formados mayoritariamente por margas, arcillas, arenas, conglomerados, limos y ostras calizas de origen fósil; mientras que edafológicamente son suelos que entran dentro del grupo de los fluvisoles o suelos aluviales, los que típicamente se encuentran en los fondos de las ramblas, barrancos y valles de los ríos que bajan de la Sierra.

La zona de Rejano forma parte de las interesantísimas vegas de regadío a lo largo de todo el curso del Arroyo Balax desde prácticamente las inmediaciones de El Cerrón, unos kilómetros aguas arriba de Rejano, hasta las inmediaciones de su confluencia con la carretera comarcal Baza-Huércal Overa (A-334), ya fuera del límite del Parque y por tanto de nuestra zona de estudio, formando un pasillo o corredor ecológico de singular valor medioambiental, que a modo de auténtico oasis destaca entre los terrenos de las elevaciones montañosas que delimitan el valle fluvial. Y es que la de Rejano es una peculiar zona de agricultura y ganadería ecológica, donde se cultivan con primor los numerosos bancales que adornan el paisaje.

El recorrido por la carretera que lleva desde la confluencia con la A-334 hasta el núcleo de población de Rejano es muy placentero y agradable y desde aquí invitamos a que sea recorrido con detenimiento.

El origen de Rejano es posiblemente milenario y ya desde antiguo el hombre eligió esta zona para su asentamiento, como lo han puesto de manifiesto los numerosos yacimientos arqueológicos que se han estudiado y localizado en la zona, datados en la Edad del Bronce, con comunidades de campesinos y ganaderos en la que se empleaban unas técnicas muy rudimentarias, practicando una economía basada en el policultivo de cereales y legumbres de secano, junto con hortalizas y otros cultivos de huerta en las zonas regadas de forma natural por fuentes, el propio río y con las aguas procedentes de las crecidas de las ramblas estacionales que se localizan en la zona, como aún hoy se sigue haciendo después de milenios.

Rejano, que cuenta en la actualidad con un centenar de familias, que se localizan a lo largo del valle fluvial, aunque principalmente concentradas en torno al núcleo de población formado en la zona de la iglesia de San Antonio de Padua, es una aldea muy cuidada y muy bien conservada, que cuenta con electricidad, agua potable, teléfono, así como con todos los servicios propios de nuestra época.

En la arquitectura de Rejano destaca la iglesia de San Antonio de Padua (S. XIX) de estilo mudéjar, levantada sobre una planta con coro al fondo y sobre uno de sus laterales una torre con campanario, en la que lama la atención la ventana circular propia de las ermitas e iglesias serranas (este modelo también la encontramos en El Raposo). Los vecinos vienen quejándose en los últimos años de que la cubierta de la iglesia se encuentra muy deteriorada y es urgente su restauración, si que hayan recibido ningún tipo de atención por los responsables de este monumento.

De particular interés son las fiestas populares que en torno a San Antonio de Padua (13 de junio) se celebran en la aldea, en la que adquiere especial protagonismo las Fiestas de Moros y Cristianos, las que si bien se perdieron en 1963, fueron posteriormente recuperadas por los vecinos en el año 1999, manteniéndose en la actualidad.

Por Proyecto Sierra de Baza